Amorío perspicaz

julio 17, 2008

Cuando en las veladas

y baladas que el amor explota,

existe una unión recíproca

no hay que despegar

lo que la sabia naturaleza

ha unido.

Su gloriosa cohesión,

interceptada por el humano,

mantiene la magnitud

de los sentimientos.

Pero ¡Ay! cuando existe

otro amorío además del correspondido

la paradoja se reluce.

Experiencia incógnita

ha de ser para aquellos que,

no habiendo pensado en ello,

lo han intentado con éxito.

Aquellos, cuya moralidad

se rige bajo los principios

de la integridad cristiana,

mi canto les ha de sorprender,

pues no hago más que decir

¡con el corazón y la verdad en mano!

que una aventura magnánima,

como justo lo es un doble amorío

terrenal –insertado en el extremo restante

del corazón– es una acción,

irrefutable por naturaleza,

integral y anímica.

Humberto Ankli López Amida

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