Primer acto de libertad

abril 1, 2009

[Cita del libro El miedo a la libertad de Erich Fromm]

Obrar contra el mandamiento de la autoridad, cometer un pecado, es, en su aspecto positivo humano, el primer acto de libertad, es decir, el primer acto humano. Según el mito, en su aspecto formal, está representado por un acto contrario al mandamiento divino, y en su aspecto material por haber comido del árbol del conocimieno. El acto de desobediencia, como acto de libertad, es el comienzo de la razón. El mito se refiere a otras consecuencias del primer acto de libertad. Se rompe la armonía entre el hombre y la naturaleza. Dios proclama la guerra entre el hombre y la mujer, entre la naturaleza y el hombre. Éste se ha separado de la naturaleza, ha dado el primer paso para su humanización al transformarse en «individuo». Ha realizado el primer acto de libertad. El mito subraya el sufrimiento que de ello resulta. Al trascender la naturaleza, al enajenarse de ella y de otro ser humano, el hombre se haya desnudo y avergonzado. Está solo y libre y, sin embargo, medroso e impotente. La libertad recién conquistada aparece como una maldición; se ha liberado de los dulces lazos del Paraíso, pero no es libre para gobernarse a sí mismo, para realizar su individualidad.

La semejanza entre estas afirmaciones y la sátira de Bakunin que trata sobre el mismo tópico en Dios y el Estado es una proposición y una interpretación certera de la consecución religiosa en la cristiandad:

La Biblia, que es un libro muy interesante y a veces muy profundo cuando se lo considera como una de las más antiguas manifestaciones de la sabiduría y de la fantasía humanas que han llegado hasta nosotros, expresa esta verdad de una manera muy ingenua en su mito del pecado original. Jehová, que de todos los buenos dioses que han sido adorados por los hombres es ciertamente el más envidioso, el más vanidoso, el más feroz, el más injusto, el más sanguinario, el más déspota y el más enemigo de la dignidad y de la libertad humanas, que creó a Adán y a Eva por no sé qué capricho (sin duda para engañar su hastío que debía de ser terrible en su eternamente egoísta soledad, para procurarse nuevos esclavos), había puesto generosamente a su disposición toda la Tierra, con todos sus frutos y todos los animales, y no había puesto a ese goce completo más que un límite. Les había prohibido expresamente que tocaran los frutos del árbol de la ciencia. Quería que el hombre, privado de toda conciencia de sí mismo, permaneciese un eterno animal, siempre de cuatro patas ante el Dios eterno, su creador su amo. Pero he aquí que llega Satanás, el eterno rebelde, el primer librepensador y el emancipador de los mundos. Avergüenza al hombre de su ignorancia de su obediencia animal; lo emancipa e imprime sobre su frente el sello de la libertad y de la humanidad, impulsándolo a desobedecer y a comer del fruto de la ciencia.

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3 Responses to “Primer acto de libertad”

  1. arquieta Says:

    emancipador de los mundos, motociclista de universos
    jaja una me recuerda a la otra, es un texto bastante interesante
    creo que es obvio que a mi me gusta, aunque tal vez no sea muy entendido.

  2. Mateo Says:

    ¿Qué posibilidad de organización podemos alcanzar?, sunpongo que el temor es la manera más fácil sí, de sumisión y sometimiento, pero probablemente también lo sea de cohesión social, sin que deje de ser lamentable y más aún, natural.


  3. Ateniendo a tu argumento de la naturalidad del miedo, es una idea que se basa precisamente en una proposición de la psicología meramente biológica, que no toma en consideración -o lo hace superficialmente- de la influencia culturas de la implantación del miedo. El miedo como reacción bioquímica es objetiva; sin embargo, la caracterización de ese miedo, sus consecuencias y causas responder, a la vez, a mecanismos objetivos y subjetivos en una cohesión dialéctica y dualista.

    La cohesión social en base al miedo, por otra parte, me parece una cohesión artificial. Inclusive, la cohesión en base al miedo es un incentivo del cual la religión se ha preponderado mucho, y es el sustento sistemático del mismo statu quo.

    ¿Qué posibilidad existe de una organización social armónica? Depende de las mismas circunstancias tanto objetivas y subjetivas. La evaluación entraría en este mismo terreno.

    A ese respecto, considero la revolución social como primer paso.


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